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NoveliqaBajo el Contrato de tu Corazón / Contrato inesperado :0%
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Bölüm 1

Contrato inesperado

La lluvia golpeaba con insistencia los enormes ventanales de la oficina en el piso cuarenta y siete. Fuera, la ciudad vibraba con luces y sombras; el neón abrazaba la noche, mientras los rascacielos brillaban como lanzas de plata que perforaban el cielo tormentoso. Alba Ruiz se apoyó contra el frío cristal, dejando que el aroma a humedad se mezclara con el sabor amargo que se instalaba en su boca. La opulencia de aquel despacho contrastaba ferozmente con el calor que se le escapaba de las manos: temblaban sin poder controlarlo.

La pantalla del ordenador frente a ella parpadeó con un mensaje: "Última oportunidad para salvar Ruiz Joyería. Firma requerida hoy."

Sus dedos resbalaron sobre el mouse, pero el miedo le anclaba el cuerpo. La empresa familiar se desangraba lentamente. Cada pedido rechazado, cada cliente perdido, era una pequeña puñalada al legado de su padre, enterrado meses atrás en un cajón sin sentido.

—¿Crees que no lo sé? —murmuró con una voz que apenas reconoció—. Estoy a punto de perderlo todo.

Marcelo Santoro apareció en la puerta sin hacer ruido, como una sombra que se desliza dejando un frío detrás. Su traje oscuro absorbió la penumbra del lugar, y la sonrisa ladeada que esbozó supo a amenaza disfrazada de consejo.

—Alba, tus números son un desastre y tú lo sabes. Estás en la cuerda floja —dijo, su tono tranquilo como una presión que se va apretando—. Pero... podría ayudarte.

Alba giró con rapidez, un destello de sorpresa y recelo en sus ojos cafés.

—¿Ayudarme? ¿Por qué?

El silencio se extendió mientras Marcelo cruzaba la estancia, dejando sobre la mesa un sobre sellado con el emblema de su familia. Era pesado. Se sentó, soltando el portafolios con un golpe seco.

—Tenemos razones para resolver viejos asuntos —comenzó, mas su mirada se clavó con firmeza en la de ella—. El contrato. Un matrimonio. No es sentimental, Alba. Es un acuerdo legal para salvar Ruiz Joyería y mantener a raya a los rivales.

El mundo se tambaleó bajo sus pies; la palabra «matrimonio» retumbó como un trueno en sus oídos. La unión con un Santoro siempre había sido un tabú para ella, una línea imposible de cruzar.

—¿Un matrimonio? ¿Por contrato? —replicó con una mezcla de incredulidad y desdén—. Eso suena a una broma de mal gusto.

Marcelo no sonrió; sus ojos brillaban con una determinación afilada.

—No es un chiste, Alba. Este arreglo puede salvar tu empresa, tu legado. Mi familia se mueve rápido, y tus enemigos también. Iván Santoro no te dará tregua.

Y en ese instante, el nombre de Iván perforó el aire con la amenaza de una sombra que se arrastra desde el pasado. Iván Santoro, un nombre que Alba jamás había dicho en voz alta sin que un escalofrío recorriera su espalda.

—¿Y qué pasa conmigo? —preguntó ella, la voz tensa, sin dejar de rehusar la idea—. ¿Me estás pidiendo que me case con un hombre que apenas conozco para salvar un negocio que podría desaparecer en semanas?

Marcelo se levantó, sus pasos resonando en el piso pulido, ajustando la corbata con calma.

—No es solo tu supervivencia, Alba. Es la mía también. Iván no solo quiere el control. Quiere venganza. Y será brutal si no estamos unidos.

Alba volvió a mirar por la ventana, observando cómo la tormenta azotaba la ciudad con furia contenida. La soledad del poder y la opulencia se sentía todavía más aguda bajo esa intermitente tormenta eléctrica.

La idea de atarse a un hombre —tan enigmático, poderoso y peligroso como Iván— era aterradora. Pero la alternativa, dejar caer su empresa y con ella, todo lo que representaba su familia, era peor.

Con la mente en caos, tomó el sobre con manos temblorosas. El papel frío y grueso parecía pesar más que su propia duda.

—¿Qué debo hacer? —susurró al final, la voz quebrada pero firme.

Marcelo se acercó y, por primera vez, pareció vulnerable.

—Firmar. Hoy. Antes de que esta tormenta nos arrastre a todos.

Un golpe seco en la puerta interrumpió el instante, y ambos se voltearon. Alba sintió el pulso acelerarse, la carne erizándose. El contrato y aquel hombre. Dos caras de una moneda peligrosa.

La puerta se abrió lentamente. La extracción de un secreto latente e inesperado estaba por empezar.

¿Aceptará Alba unirse a un hombre que apenas conoce para salvar su empresa?