NoveliqaUn Matrimonio por Decreto: Pasiones que Rompen Contratos / La sombra de Viviana :0%
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Chapter 4

La sombra de Viviana

Capítulo 4 La sombra de Viviana

El eco del clic se desvaneció en el aire nocturno, pero el temblor que dejó en el cuerpo de Sofía no se disipaba.

Sus manos, aún crispadas, buscaban apoyarse en la pared fría del callejón. El olor a humedad y basura fresca se mezclaba con el sudor que le perlaba la frente. Cada latido de su corazón martillaba en sus oídos, como un tambor de guerra que la empujaba a no ceder a la parálisis.

—No… no puedo quedarme aquí —susurró, la voz quebrada, casi un quejido.

Sin embargo, antes de que diera un paso, una figura emergió de entre las sombras, envuelta en un abrigo negro que absorbía toda la luz, su presencia tan imponente como una tormenta acallada.

Sofía tragó saliva, el cuerpo rígido al reconocer esa silueta que no esperaba ver jamás.

—Viviana.

La palabra flotó, suspendida en el aire como un aviso.

Los ojos de Viviana Soler brillaban con una mezcla letal de furia contenida y una fría determinación que helaba el alma.

—Pensaste que podía desaparecer, ¿no? —musitó Viviana, acercándose con pasos seguros y calculados—. Creíste que te había abandonado. Pero no, cariño… apenas estoy comenzando mi juego.

El destello fugaz de una sonrisa torcida iluminó su rostro. Sin embargo, no había rastro de alegría, sólo el filo cortante de una amenaza disfrazada de elegancia.

Sofía clavó la vista en ella, los labios apretados. La rabia intentaba brotar, mezclándose con el miedo.

—¿Qué quieres? —la voz salió entrecortada pero firme.

—Quiero que entiendas el poder que estás intentando desafiar —replicó Viviana, con voz baja pero venenosa—. Este matrimonio —suena la palabra como un puñal— no es sólo un contrato entre tú y Álvaro. Es una red, una fortaleza que he construido con años de sangre y lágrimas. Y la estoy a punto de derrumbar.

Sofía sintió un escalofrío que le subió desde la nuca hasta la punta de los dedos.

—Si buscas venganza, estás jugando con fuerzas que ni siquiera comprendes.

—¿Venganza? —se rió Viviana, ese sonido era más una amenaza que un gesto de diversión—. No es personal, o tal vez sí. Pero lo que ocurre dentro del imperio Cárdenas afecta a mucho más que a una mujer despechada.

Los ojos negros de Viviana se clavaron en Sofía con una intensidad que removió recuerdos que Sofía aún no sabía que guardaba.

—Te dejé creer que Álvaro era intocable, que tú eras su aliada perfecta. Pero debajo de todas esas mentiras hay secretos enterrados que estoy a punto de desenterrar. Y cuando lo haga, nadie podrá salvarte.

El aire pareció enrarecerse, como si la ciudad misma contuviera la respiración.

Sofía dio un paso atrás, deseando encontrar refugio en la confusión de la noche, pero sus pies se negaron a moverse.

—¿Qué sabes? —preguntó con voz apenas audible.

Viviana inclinó la cabeza, dejando caer un mechón oscuro sobre su rostro perfectamente maquillado.

—Que no todo es lo que parece con Álvaro Cárdenas. Que él guarda secretos que podrían destruirlo… y contigo al lado. La pregunta es: ¿estás preparada para la verdad?

El murmullo del tráfico lejano, la brisa que barría hojas secas, todo parecía desvanecerse ante las palabras que caían como un martillo.

Entonces, algo en la mirada de Viviana cambió. Un destello más oscuro, más personal. Fue casi una confesión antes de que se alejara.

—Porque, Sofía, la verdad que nadie sabe es que no soy sólo la enemiga del imperio. Tengo una conexión con Álvaro que podría hacer que todo este matrimonio se convierta en un infierno sin fin.

Sofía sintió como si el suelo se moviera bajo sus pies.

—¿Qué… qué relación tienes con él? —logró preguntar, con un hilo de voz.

Viviana se detuvo en el umbral de la sombra, girando el rostro con una sonrisa que era más un acertijo que cualquier respuesta.

—Eso, querida Sofía… es algo que descubrirás muy pronto.

Y antes de que pudiera reaccionar, desapareció entre la penumbra, dejando sólo el eco de sus palabras y el frío mordaz de la noche.

Sofía se quedó sola, la adrenalina aún martillando en su pecho, consciente de que la verdadera batalla apenas comenzaba, y que el peligro que se escondía detrás del brillante rostro de Álvaro Cárdenas estaba más cerca que nunca.

Un secreto que podría romper sus cimientos y arrastrar todo a la ruina.

La sombra de Viviana ya había caído sobre ellos.