NoveliqaRenacido en Sombras: El Poder Prohibido de la Reencarnación / El Secreto del Protector Ancestral :0%
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Chapter 9

El Secreto del Protector Ancestral

Capítulo 9 El Secreto del Protector Ancestral

El remecimiento se aferraba a la piel de Eloy como un frío venenoso, haciéndole dudar incluso de su propia respiración. La grieta en la puerta, esa sombra que serpenteaba como si tuviera vida propia, se alargaba con hambre insaciable. El aire se espesaba, como si la misma atmósfera se comenzara a fragmentar bajo el peso invisible de un secreto demasiado antiguo para nombrar.

Sus dedos temblorosos rozaron la pared cercana, buscando un ancla en medio de ese naufragio sensorial. El tic-tac distante de un reloj rompió en fragmentos la quietud sepulcral, cada latido un recordatorio punzante de que el tiempo—su enemigo y aliado—ya no obedecía regla humana.

Y entonces, escuchó una voz. Profunda, reverberante, casi un susurro hecho hierro.

—¿Quién osa perturbar el eco del pasado?

El suspiro de la puerta al ceder fue un gélido exorcismo. De la sombra brotó una figura familiar, envuelta en el manto carmesí y negro del poder ancestral, pero con ojos que ardían en un fuego oxidado, extinguido por siglos de carga.

Eloy tragó saliva con dificultad. Frente a él estaba Lord Ahron Veskel. No era el tirano que había imaginado la memoria, sino el guardián que su historia prohibida había borrado.

—Ahron... —el nombre se escapó de sus labios con una mezcla de temor y asombro—. ¿Fuiste alguna vez un protector?

La figura asintió, una ráfaga de viento frío apretando el espacio entre ambos.

—Guardé este mundo desde antes que el amanecer conociera el nombre de los hombres. El tiempo me fue confiado como arma y escudo, tejido en el alma para defender el equilibrio.

Eloy buscó en su pecho, entre los latidos desbocados y la rabia de los recuerdos, esperando entender.

—Entonces, ¿por qué te corrompiste? —preguntó con la voz quebrada, la esperanza y la sospecha luchando por ser dueñas de su tono.

Ahron alzó la mirada, la sombra se arrugó en su rostro como una tormenta lista para estallar.

—La corrupción no llegó como un ladrón, sino como un amigo disfrazado. La responsabilidad infinita pesa más que cualquier espada, y la soledad devora incluso el espíritu más noble.

Un silencio denso se apoderó del cuarto, una apuesta muda entre las palabras no pronunciadas. Eloy supo que lo que seguía no era un relato, sino una confesión que podría inclinar el destino.

—Déjame mostrarte lo que nadie más osa recordar —pidió Ahron, extendiendo la palma hacia la grieta de sombra abierta como un portal hacia el pasado.

El aire vibró con un eco antiguo, un murmullo que rodaba entre las paredes de piedra como un viento que traía secretos y peligros. Con el pulso acelerado, Eloy dio un paso adelante, consciente de que una vez que cruzara ese umbral, nada volvería a ser igual.

Las figuras de ruinas flotantes, el eco de viejas batallas, y el resplandor de una magia ancestral se desplegaron ante sus ojos. Ahron era entonces un titán de luz, protector invencible, hasta que una decisión devastadora partió su alma en dos.

Un nombre surgió de esa visión: El Corredor del Tiempo, un poder prohibido que Ahron intentó sellar... pero que terminó sellando su propia condena.

Eloy sintió que la sombra a su alrededor se cerraba, que la verdad pesaba como una losa, y una nueva pregunta se instaló como daga fría en el aire:

¿Cómo y por qué había un poder diseñado para proteger, degenerado en la oscuridad que él mismo temía?

El juego de sombras apenas comenzaba.