NoveliqaJuramento Inquebrantable: El Pacto que Rompió Historias / Entre el Dolor y el Deseo :0%
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Chapter 13

Entre el Dolor y el Deseo

Capítulo 13 – Entre el Dolor y el Deseo

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El eco del disparo no había desaparecido. Valeria sintió el frío deslizarse por su piel, como si el silencio que llegó después hubiera congelado el aire mismo. El cuerpo que yacía en el suelo, inmóvil, había robado el aliento a toda esperanza contenida.

Los ojos de Dante estaban fijos en la escena con un tinte de incredulidad oscura. No era sólo la sorpresa: era ese destello fugaz de algo más profundo, que rasgaba su semblante… algo parecido a culpa.

—¿Quién? —la voz de Valeria se quebró, un hilo cortante que apenas logró salir entre los sollozos contenida—. ¿Quién es?

Dante se mantuvo rígido, la mandíbula apretada. No respondió de inmediato. El peso del momento los hundió a ambos, pero en sus pupilas centelleaba otra batalla: la de lo que debían hacer contra lo que deseaban.

—Mira la foto —murmuró él, tomando el cuadro que aún temblaba en sus manos—. La reconoces, ¿verdad?

Ella tragó saliva, incapaz de apartar la mirada del rostro familiar en la imagen. Era Elena, la… la ex novia de su hermano, aquella que había desaparecido tras el accidente. Pero en la foto, era ella junto a una tercera persona, cuyo rostro le resultaba inquietantemente conocido y a la vez olvidado.

—¿Quién es ese hombre? —preguntó, una súplica ronca que iba más allá de la curiosidad.

Dante apretó los dedos contra el marco, un gesto de contención violenta.

—No es sólo alguien. Es el hombre que arruinó todo. Y...

Antes de que pudiera continuar, Valeria avanzó casi sin querer, acercándose al cuerpo. Aquel hombre… sus ojos, todavía abiertos, parecían buscar algo en la oscuridad de la habitación.

—Supe que estaba vivo —soubló—. Que no había muerto en el accidente como nos hicieron creer.

Dante asintió lentamente, como si cada palabra fuera un puñal ensartando su pecho.

—He estado cubriéndolo todo este tiempo. Para proteger mi nombre, la familia… para evitar que el escándalo destrozara lo que queda de los Santoro.

Valeria alzó la vista, con la ira prendiendo un incendio en su interior, pero también una verdad incómoda que se deslizaba entre sus pensamientos: si Dante había mentido por protegerlos, ¿quería esa protección para ella también?

—¿Y tú? ¿Qué quieres? —su voz se volvió un filo—. ¿Esta mentira? ¿Este pacto?

—Quiero que entiendas que no somos tan diferentes —replicó Dante, la voz baja pero firme—. Perdimos más de lo que quisimos admitir. Y ahora, solo tenemos dos opciones: destruirnos o unirnos para revelar la verdad.

Un silencio incómodo los envolvió, roto por el sonido lejano de alarmas y sirenas que se acercaban. El reloj marcaba un tiempo implacable.

—Esto cambia todo —dijo Valeria, más para sí misma que para él—. No sé si puedo confiar en ti, y tal vez nunca deba. Pero… tengo que saber toda la verdad.

Dante la observó, y en sus ojos hubo un destello de esperanza mezclado con desesperación.

—Hay una cosa más… —sonrió con una sombra, como quien arriesga una carta secreta—. Un secreto que nunca te conté, porque temía que te alejaras para siempre.

Valeria sintió su corazón latir de forma irregular, a punto de estallar o detenerse del todo.

—Dime.

Y entonces, con una voz que parecía arrancar de sus propios fantasmas, Dante confesó el nombre que cambió su destino para siempre.

—Tu hermano y yo... compartimos un pasado que ninguno de los dos imaginaba. Porque no era solo sangre lo que nos unía, sino un juramento que ahora amenaza con rompernos.

Un golpe seco en la puerta los interrumpió. Ambos giraron sus miradas, conscientes: ese último secreto no sólo los había unido, sino que también los había separado… irremediablemente.

—

La sombra en el umbral apareció con un rostro que ambos reconocieron, pero que ninguno pudo prever.

La verdad venía a cobrar su precio.

El tic tac del reloj volvió a sonar con una cadencia mortal.

—¿Quién está ahí? —preguntó Valeria con voz tensa, sus manos crispadas sobre el marco de la ventana.

—Es hora de conocer toda la historia —respondió una voz quebrada, que nadie esperaba.

El juego apenas comenzaba.

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[FIN DEL CAPÍTULO 13]