NoveliqaImperio de Sombras: Secretos de Poder / Victoria al Acecho :0%
Log in

Chapter 5

Victoria al Acecho

Capítulo 5 Victoria al Acecho

El silencio después de aquella revelación fue un cuchillo invisible que se hundía en el pecho de Victoria Mendoza. Su aliento, lento y contenido, era la única señal de vida en la amplia oficina presidida por la imponente vista de la ciudad que nunca dormía. La noche parecía tragárselo todo, salvo la luz efímera de unos pocos faroles que se colaban entre los rascacielos, dibujando sombras serpenteantes en las paredes.

—¿Quién? —musitó Victoria mientras sus dedos, secos e inquietos, se apretaban contra el respaldo de cuero de su silla.

Su mirada se clavó en el vacío, buscando las respuestas que, hasta ahora, solo el silencio le había oferecido. Pero Victoria no se permitía el lujo de la duda por mucho tiempo. La verdad, por peligrosa que fuera, era su arma más afilada. Y estaba segura de que ese “alguien” que acababa de mencionar cambiaría para siempre el juego en el Imperio Ríos.

Al otro lado de la mesa, con sus lentes redondos buscando refugio en la tenuidad de la luz, Javier Ortega esperó pacientemente. El socio externo con el que Victoria había sellado una alianza más oscura y magnánima que cualquier noche sin luna. Una alianza que pretendía marcar el rumbo con golpes certeros y sin misericordia.

—La presión debe intensificarse —dijo Victoria, cada palabra una amenaza contenida—. Lucas no puede darse el lujo de respirar tranquilo. Si logra ganar un momento de paz, todo podría venirse abajo.

Javier asintió, pasando los dedos por una carpeta negra que descansaba sobre la mesa, y que parecía más un ataúd que un portafolio. La superficie rígida reflejaba un leve destello azul, como un aviso. Como un faro prohibido.

—He contactado con varios “inversionistas” interesados en ajustar los tornillos, sin dejar rastro. El dinero y las influencias se moverán detrás del telón —explicó con voz grave, como quien presenta piezas en una partida de ajedrez que ocurre en una habitación oscura—. El objetivo es simple: asfixiar su reputación y aislarlo dentro del consejo.

Victoria sonrió, pero fue una sonrisa gélida, sin un ápice de humanidad. El poder tenía esa capacidad de congelar hasta los latidos más vivos.

—Quiero que cada movimiento, cada susurro, cada sombra cuente. Nadie debe estar seguro de su alianza, y menos de su inocencia.

El reloj de pared, extraño en aquella oficina minimalista, marcó una hora tardía; las agujas parecían aplastar el aire con su ritmo implacable.

—¿Y qué hay de su archivo personal? —preguntó Victoria, acercándose lentamente a la carpeta negra, como si algo dentro de ella la llamara.

Javier la miró, midiendo el riesgo, y finalmente deslizó sobre la superficie lisa un documento cuidadosamente cerrado con un clip dorado. Lo levantó y lo acarició con la yema de los dedos antes de entregarlo.

—Esto podría cambiarlo todo.

Victoria tomó el sobre con una mezcla de reverencia y voracidad. Lo abrió con una paciencia táctil, como si desentrañar cada página fuera un ritual que necesitaría hacerse con cuidado y precisión.

Al desplegar el primer folio, sus ojos se tensaron y su respiración se ralentizó hasta casi desaparecer. Firmas, fechas, cifras, movimientos y... irregularidades. Polvo enterrado bajo montañas de aparente legitimidad.

—Aquí está —susurró casi para sí misma—. Un documento que podría cuestionar la legitimidad de Lucas.

La tensión en la habitación se espesó. Javier se mantuvo en silencio, consciente de que el mundo estaba a punto de virar.

Las sombras en la pared parecían estirarse y susurrar secretos que solo ellos dos eran capaces de entender.

Un ruido seco detrás de la puerta les recordó que no estaban solos en esta lucha de sombras.

Victoria levantó la cabeza, el brillo acerado de sus ojos desafiando incluso la oscuridad misma.

—Es hora de mover las piezas —dijo, y con un suspiro que pareciera arrancado del abismo, volvió a juntar la carpeta negra contra su pecho—. Que empiece la caza.

Un golpe fuerte resonó a lo lejos, marcando el final abrupto de la conversación.

Victoria y Javier intercambiaron una mirada que era más amenaza que entendimiento.

En la ciudad, las luces titilaban, anticipando que el juego apenas comenzaba.

Y en el silencio contenido, la verdad mordía más hondo que cualquier puñal.

---

Fin del capítulo cinco.