NoveliqaHerederos del Abismo: Ascenso y Traición / Traiciones Internas :0%
Log in

Chapter 9

Traiciones Internas

Capítulo 9 Traiciones Internas

Un silencio gélido se apoderó del vestíbulo, tan profundo que el eco del sonido afilado aún parecía vibrar en los rincones oscuros. Elena congeló el aliento, cada músculo tenso como un arco a punto de romperse. Sus ojos escudriñaban desde la esquina donde se había refugiado, tratando de identificar la sombra que se acercaba.

El aire olía a una mezcla de perfume caro y humedad, un contraste que le revolvió el estómago. Le pareció escuchar el roce de un vestido y el taconeo débil pero determinado de unos zapatos que nunca imaginó oír en aquel teatro de traiciones.

Entonces, de la penumbra emergió Clara Márquez.

La misma Clara que Elena había creído siempre aliada, con esa sonrisa de porcelana que ocultaba tempestades.

—¿Clara? —susurró Elena, incrédula—. ¿Desde cuándo estás al lado de Álvaro?

Clara clavó la mirada en ella, helada, sin parpadear, y la sonrisa se deshizo en un gesto tan frío como un cuchillo.

—Desde hace más tiempo del que crees —respondió con voz suave, venenosa—. Tú siempre fuiste la niña mimada de los Márquez, pero en esta familia... —hizo una pausa para que el peso de sus palabras cayera como una daga— ...nadie sobrevive sin pagar precios invisibles.

El corazón de Elena latía con fuerza, el pulso sonando en sus oídos como un tambor de guerra.

—¿Me vas a traicionar? —le preguntó, intentando encontrar algún resquicio en la fachada de su prima.

Clara alzó la barbilla y caminó unos pasos hacia ella, consciente del mundo que estaba a punto de derrumbarse.

—No solo yo —murmuró—. Hay otros que también prefieren tu caída. Ésta noche será decisiva.

Un estruendo quebró la tensión cuando las puertas del salón principal se abrieron de golpe. Álvaro Márquez apareció en el umbral, con la figura erguida y la sonrisa desquiciada que parecía devorar la luz misma.

—Ya lo saben —dijo con voz dura—. Es hora de enterrarte... Elena.

La Sala de Márquez, espléndida en su opulencia, se convirtió en una jaula donde las alianzas se fragmentaban como cristales rotos.

En cuestión de segundos, la confusión estalló.

Elena retrocedió, buscando una salida, pero Clare la bloqueó con un movimiento ágil, la mirada traicionera fija en ella.

—Nunca confíes en quien sonríe demasiado —susurró Clara—. La familia es una red de veneno y poder. Y tú estás atrapada.

En ese instante, a lo lejos, la alarma vibró, un sonido estridente que indicaba peligro inmediato en la mansión.

Elena escuchó pasos apresurados, voces mezcladas con órdenes y gritos, pero lo que más la golpeó fue el siseo certero de un cuchillo rozando la tela de su vestido.

Se dio la vuelta, pero antes de que pudiera reaccionar, un dolor punzante atravesó su costado. El filo frío la paralizó un segundo, y cuando la visión comenzó a nublarse, una última imagen quedó grabada en su mente: la expresión satisfecha de Clara.

El mundo se hundió en sombras.

Y en aquella noche letal, una traición familiar puso en jaque la vida misma de Elena Márquez.

Un golpe seco resonó en la mansión, seguido por un grito ahogado que heló la sangre a quienes lo escucharon.

—¡Elena! —la voz de su hermano menor llegó con urgencia, mientras la tormenta de traiciones apenas comenzaba.

Fin del capítulo.