NoveliqaEntre Sombras y Tronos: El Juego de los Traicionados / Conflictos Personales :0%
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Chapter 16

Conflictos Personales

Capítulo 16: Conflictos Personales

El eco de sus propios pensamientos se ahogó al abrir la puerta. La oscuridad todavía abrazaba la habitación, y el aire olía a polvo añejo y a té olvidado. Valeria sintió una presión invisible en el pecho. Su cuerpo, todavía temblando, se resistía a admitir que no estaba sola.

“Valeria...” La voz vino suave, casi temblorosa, pero con una firmeza que quebraba el silencio.

Sacudió la cabeza, incapaz de enfrentar aquel sonido. Pero no importó: la figura emergió de la penumbra.

Era él.

Marco.

Los años parecían haberse disuelto en un instante, pero sus ojos—aquellos profundos pozos de verdor que conocía tan bien—estaban marcados por cicatrices invisibles, por secretos y dolores no resueltos. Un hombre cambiado y sombrío, igual que ella, igual que todo en su mundo.

“No esperaba verte aquí,” dijo su voz, como la caricia y la daga al mismo tiempo.

Ella apretó la mandíbula, controlando la oleada de calor que le subía a la garganta. Recordó las promesas rotas, las ausencias, pero también la chispa indómita que siempre la quemó en su presencia.

“¿Por qué ahora, Marco? ¿Por qué después de todo lo que pasó?”

Su mirada se clavó en el suelo unos segundos y luego, con una media sonrisa que no llegaba a sus ojos, respondió: “Porque aún queda mucho que no nos hemos dicho. Y porque sé que estás más sola de lo que quieres admitir.”

Valeria sintió cómo una sombra invisible se cernía sobre su corazón. No era solo el enemigo que la acechaba afuera. Eran los fantasmas internos, la culpa, las heridas que ni el tiempo había logrado sanar.

“Estoy luchando por mi familia,” susurró sin alzar la voz, casi para convencerse a sí misma.

“¿Y qué hay de ti? ¿Dónde queda Valeria entre las ruinas de ese combate?”

Él dio un paso más hacia ella, reduciendo la distancia que durante años parecía infranqueable. La tensión era casi tangible, un hilo que se estiraba entre la esperanza y el dolor.

Ella se quedó inmóvil. La tentación, luego la indignación, la necesidad y el miedo. Todo colisionó en un instante en su pecho.

“Lo que me hirió... fue más profundo que la traición,” confesó con una voz rota, “fue que me abandonarás... justo cuando más te necesitaba.”

Marco apretó los puños, luchando contra un torrente de emociones que amenazaba derrumbarlo. “Nunca fue abandono, Valeria. A veces, sobrevivir significa apartarse. Pero sigo aquí... y esta vez no pienso dejarte ir.”

La habitación parecía encoger en ese momento. El pasado no era solo una sombra distante; era un fuego latente que podía consumirlas a ambas.

Valeria quería retroceder, huir de esos ojos que aún la conocían mejor que nadie. Pero un instante de silencio la contuvo.

“¿Y si elegirte significa perder la lucha? ¿Si mi legado se deshace con el simple acto de confiar?”

Marco la miró entonces con una claridad terrible, y en su voz se coló una urgencia, casi un reproche:

“¿Quién dice que no puedes tener ambos? ¿Que no puedo ser parte de esta batalla contigo?”

Un escalofrío la recorrió. No era solo una invitación, sino una encrucijada que podía cambiarlo todo. ¿Abandonaría Valeria su senda de venganza y poder… por un viejo amor que aún sangraba en su alma?

Antes de que pudiera responder, el sonido seco y urgente de un mensaje entrante cortó la tensión. La pantalla brillante iluminó sus rostros por un segundo.

La noticia era ineludible, cruel.

La guerra apenas estaba comenzando.

Y en ese instante, Valeria supo que la verdadera batalla estaba mucho más cerca de lo que imaginaba.

—¿Qué harás? —preguntó Marco, susurrando como un eco del pasado, mientras los tonos apagados del mensaje zumbaban entre los dos.

Ella cerró los ojos con fuerza, luchando contra el peso de una decisión que no podía posponer.

El juego no solo se había tornado mortal. Se había vuelto personal.

[Fin del Capítulo 16]