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Chapter 5

Primer acercamiento

Capítulo 5: Primer acercamiento

El silencio se extendió como una sombra fría entre ellos.

El tic-tac del reloj se volvió insoportable, cada segundo un clavo en el ataúd de certezas que hasta entonces los había sostenido.

Elisa fijó la mirada en el rostro imperturbable de Damián. La penumbra de esa sala, apenas iluminada por el resplandor titilante del neón desde la ventana, dejaba ver el contorno de sus mandíbulas tensas.

—¿Entonces… nunca fuiste tú? —la voz de Elisa fue un hilo quebrado que dejó escapar su incredulidad, mezclada con algo que no pudo nombrar.

Damián contuvo la respiración, como si cada palabra cobrara peso mortal.

—No. El verdadero traidor siempre estuvo más cerca de lo que imaginamos. Más... conveniente.

El aire se espesó, cargado de preguntas sin respuestas y un frío que se colaba hasta los huesos. Contra todo pronóstico, había un atisbo de alianza emergiendo, menguando siglos de odio y despecho.

Pero ambos sabían que aquella alianza era un delicado equilibrio.

*

Dos días después, el rumor se había convertido en verdad: Elisa Montenegro y Damián Cruz debían aparecer juntos en la gala de la Fundación Montenegro-Cruz, un evento que reunía a la élite de la ciudad, jugándose la imagen de cada familia.

La invitación llegó como un ultimátum disfrazado de oportunidad.

“Un espectáculo de poder y reconciliación”, decían los titulares.

La noche del evento, mientras el viento rugía en la avenida principal, el edificio de cristal reflejaba las luces eléctricas con un brillo casi estroboscópico. Era una jaula de oro.

Elisa eligió un vestido oscuro, ceñido, elegante, que le daba fuerza y oculta vulnerabilidad.

Mientras se preparaba, el espejo le devolvía una mujer frágil en apariencia pero con el acero templado de quien lleva demasiados secretos.

En el ascensor, su mano rozó la pared fría, respirando profundo para olvidar la marejada de emociones: rabia, miedo, desconfianza…

—No esperaba verte aquí —la voz de Damián apareció detrás de ella, tan cercana que su bronca muscular fue un recordatorio brutal.

Elisa giró apenas, sin perder la compostura.

—Supongo que necesitamos esconder las diferencias cuando el público nos mira, Cruz.

—Ambos sabemos que es una mentira —él dejó escapar una sonrisa corta, incomoda; sus ojos, fieros, no ocultaban la tensión.

Entraron juntos a la sala principal. El murmullo se alzó como un oleaje que los barría, ojos escudriñando cada gesto.

Bajo las luces tenues y el murmullo de conversaciones cargadas de veneno disfrazado, Elisa y Damián caminaron inseparables.

La distancia entre ellos era mínima, demasiado para ignorar, demasiado para permitirse.

Él se inclinó un poco, su aliento apenas rozando la piel de ella.

—No veo cómo podemos confiar, pero tampoco podemos negarlo —susurró con voz grave, un desafío disfrazado de confesión.

Elisa sintió un temblor que no quiso admitir. Suspiró, dejando caer su máscara momentáneamente.

—No lo sé, Damián. Esto es el comienzo, o el fin.

*

La gala avanzaba y con ella crecían los gestos de poder, las risas forzadas y los brindis baratos. Pero en medio del espectáculo artificial, los ojos de Elisa y Damián no se dejaban fuera del juego.

Cuando un viejo enemigo común apareció entre los invitados, congelaron el instante.

La música parecía fallar, el murmullo calló por un parpadeo larguísimo.

La tensión pudo cortarse con un cuchillo.

Damián se acercó, susurrando:

—Si alguien descubre lo que realmente sabemos, será nuestra ruina. Mantengamos la mentira, aunque duela.

Elisa asintió, con el corazón martillando en su pecho.

Pero entonces, un leve roce de sus manos se convirtió en algo que ninguno quiso detener.

Era un lenguaje peligroso.

¿Podrían ocultar la atracción latente entre ambas sombras que juraban destruirse?

El reloj avanzaba implacable.

Y en medio de la noche, el enemigo acechaba, invisible y despiadado.

Un susurro quebró la distancia entre ellos:

—Esto no es solo un juego, Elisa.

Ella lo miró, el alma suspendida en ese instante turbio.

—Lo sé, Damián.

Las luces del salón cegaron un momento el próximo movimiento.

Un golpe seco sacudió la sala.

Y el mundo cambió otra vez.