NoveliqaEntre Lobos y Destinos Sellados / La Llama del Deseo y la Desconfianza :0%
Log in

Chapter 16

La Llama del Deseo y la Desconfianza

Capítulo 16 La Llama del Deseo y la Desconfianza

El papel arrugado temblaba entre los dedos de Kieran, una hoja trivial convertida en daga invisible clavada en su pecho. La tinta borboteaba un veneno que ni siquiera la sangre podía diluir. Afuera, la neblina envolvía la espesura de la selva ancestral, como si la tierra misma se negara a revelar sus secretos esta noche.

Su respiración era un eco entrecortado, el aire denso arañando sus pulmones, y en su mirada ardía un fuego contradictorio: deseo y miedo, urgencia y recelo. En el rincón más oscuro de la cabaña, Selene lo observaba con ojos que buscaban desentrañar la tormenta que se gestaba en él. No preguntaba. No se atrevía. Pero sus labios temblaban con una pregunta muda que no llegaba a pronunciarse.

Kieran dio un paso vacilante hacia ella, y el suelo crujió bajo sus botas con un sonido demasiado fuerte en la quietud de la noche. —Selene... —su voz era un ronroneo grave que intentaba ocultar la fragilidad—. Hay cosas que... no puedo decirte todavía.

Ella alzó la barbilla, sus pupilas dilatándose como si lucharan por iluminar la sombra entre ellos. —Kieran, somos uno. No dejaremos que esa oscuridad te consuma.

Pero en el tono de su voz, cubierto por una armadura de valentía, retumbaba el eco de una desconfianza que ni siquiera ella misma quería admitir.

El fuego chisporroteaba en la chimenea, proyectando siluetas danzantes en las paredes desgastadas. A cada parpadeo parecía que el pasado gritaba, reclamando su parte, y el futuro se disolvía en preguntas sin respuestas.

Kieran avanzó y al rozar su mano con la de Selene, el contacto fue eléctrico, un recordatorio de todo lo que arriesgaban. Aquella conexión era a la vez bálsamo y tormenta.

—Prométeme algo —susurró—. Que si la noche se llena de sombras, no dejarás que me pierda en ellas.

Ella apretó con firmeza sus dedos, su voz quebrándose apenas. —Prometido. Pero tú también debes confiar en mí.

Un silencio crepitó entre los dos, pesado y frágil, hasta que un golpe seco en la puerta los sobresaltó, una interrupción brutal que desgarró el tenue equilibrio entre ellos.

Kieran se tensó, sus sentidos lupinos alerta al instante. —¿Quién diablos es a esta hora? —susurró, deslizando la mano hacia la empuñadura de su cuchillo.

Selene se colocó a su lado, hombro contra hombro, la mirada de hielo forjándose con rapidez en su rostro. La daga oculta en su cinturón asomó apenas bajo su túnica.

La puerta crujió al abrirse, revelando una sombra envuelta en el manto oscuro de la noche, una figura que no debía estar allí.

Un brillo frío en los ojos del intruso, una sonrisa torcida que no prometía nada bueno.

—Pensé que los lobos ya estaban dormidos —musitó una voz que Kieran reconoció al instante, cerrándose el estómago en un nudo de adrenalina y traición—. Pero parece que la manada está despertando... para caer.

La tensión se cortó como acero bajo la luz plateada, y la certeza hirió más profundo que cualquier ataque.

Kieran y Selene se prepararon para la primera batalla de la noche, conscientes de que bajo la piel de este enemigo moraba algo mucho más peligroso que la simple sed de poder.

El secreto mordía la oscuridad, reclamando venganza.

Y la llama del deseo, ahora mezclada con la desconfianza, ardía más que nunca.

El enfrentamiento estaba a punto de comenzar.