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Chapter 6

Fuego cruzado

El aliento de Isabela se entrecortaba aún cuando la puerta del despacho se cerró tras ella. La fría penumbra de la habitación parecía aferrarse a su piel con una insistencia incómoda, como si el aire mismo conspirara para ahogarla. Afuera, el murmullo distante de la ciudad vibraba tenue, ajeno a la tormenta interna que la devoraba.

Sus manos, temblorosas, se aferraron al borde del escritorio de Alejandro, buscando un ancla en aquel caos oculto. El eco de las palabras que acababa de recibir aún retumbaba con fuerza: amenazas veladas, mentiras disfrazadas de verdades y medias sonrisas cargadas de veneno que Leticia había sembrado con precisión meditada. Ataques que no sólo dejaban cicatrices en su reputación, sino que empezaban a fracturar su propio terreno.

Un ruido sordo la hizo levantar la vista. Alejandro cruzó el umbral con paso firme y mirada impenetrable. Sus ojos, oscuros como la noche invernal, brillaban con una mezcla peligrosa de furia y protección. Se acercó sin decir palabra, su presencia llenando la habitación con un calor áspero que Isabela podía sentir envuelta en cada latido de su pecho.

—Déjalos hablar —musitó él, la voz un susurro grave que se colaba directo a su piel—. No tienen idea de con quién se están metiendo.

Isabela alzó la barbilla, intentando dibujar en sus labios una certeza que su corazón aún dudaba. La guerra pública que le esperaba se pintaba con tintes mucho más oscuros que cualquier decreto legal o pacto de negocio. Leticia no repararía en medios. Utilizaría la alta sociedad, la prensa, incluso las sombras del pasado de Isabela para destruir la alianza y quebrar el compromiso que Alejandro había sellado con un apretón de manos.

Pero, ¿qué podía Alejandro hacer contra un enemigo que vestía el poder como una armadura invisible?

La semana siguiente se desplegó como una tragedia en vivo, con Isabela como protagonista indeseada. Cada evento social, cada reunión empresarial, se convirtió en un campo de minas donde las miradas envenenadas y los susurros venenosos soltaban dardos ocultos. Leticia asistía siempre con su sonrisa glacial, aislando a Isabela con una cortina de hielo que parecía querer congelar su espíritu.

Una noche, durante una gala caritativa en la azotea del hotel más exclusivo de la ciudad, el escándalo estalló con furia contenida. Un reportero ambiguo lanzó una pregunta directa y cruel:

—Se dice que su matrimonio es un contrato falso, ¿cómo responde a quienes creen que sólo es un espectáculo para mantener intacto el imperio Montes?

Las risas disimuladas y los cuchicheos se multiplicaron como un incendio silencioso. Isabela sintió cada ojo clavado en ella, un peso tan concreto que amenazaba con aplastarla. Su lengua se volvió inerte, pero entonces Alejandro apareció a su lado, un ángel oscuro que tomó la palabra con una voz que resonó en la terraza y en su alma.

—Mi esposa no es un espectáculo —sentenció, atrapando la mirada de cada uno—. Estoy orgulloso de contarla entre mis aliados más leales y valientes.

La tensión se cortó de golpe. Isabela vio cómo Alejandro la envolvía con un brazo firme, un gesto simple que para ella significaba más que cualquier declaración pública. En ese instante, el mundo conspirador parecía desvanecerse, y sólo ellos dos quedaban envueltos en un silencio tenso y significativo.

Pero esa noche, en la seguridad de su apartamento, la verdadera batalla apenas comenzaba. Isabela deslizó la punta de sus dedos por el mensaje que había llegado horas antes: una foto filtrada, una mentira disfrazada, un ultimátum encubierto.

Alejandro la miró con dureza cuando le mostró la pantalla, y en su rostro, el brillo de la determinación conviviendo con el cansancio.

—Si mis padres llevan esto hasta el final —musitó—, perderemos mucho más que una alianza. ¿Estás lista para lo que eso significa?

El eco de la pregunta retumbó en el silencio, un fuego cruzado del que ninguno de los dos podía escapar.

Isabela apretó el teléfono contra su pecho, sintiendo el peso aplastante de una decisión inminente: ¿permitiría Alejandro que su propia familia destruyera el puente peligroso que habían construido, poniendo en riesgo todo lo que habían jurado proteger?