Chapter 6
El ruido de unos tacones resonó en el pasillo cuando Valeria cerró la puerta tras de sí, con el corazón aún martillándole en el pecho. La atmósfera en el apartamento era densa, cargada de un frío más palpable que el aire acondicionado; esa mezcla del perfume ambarino que ella usaba diluyéndose con el sudor frío de la ansiedad.
Sus manos temblaban mientras dejaba caer la carpeta con los documentos que apenas había logrado arrebatar de la oficina de Santiago. El papel crujió, quebrándose como el frágil velo de confianza que aún sostenía sobre su relación con él.
Se sentó al borde del sofá, la oscuridad de la noche aplicándose en la ciudad como un manto que ocultaba toda verdad, menos esa que ahora la acorralaba.
Leyó de nuevo esa cláusula, una advertencia disfrazada de promesa. Un compromiso secreto que vinculaba a Santiago más allá del matrimonio por contrato que ambos habían aceptado con reticencia.
No era solo un hombre con deudas o ambiciones desmedidas; estaba atrapado, de algún modo, en un juego mucho más oscuro, peligroso y... peligroso para ella también.
—¿Cómo pude no verlo? —murmuró, tragando saliva seco, la voz casi rota.
El muro que había construido alrededor de Santiago empezó a resquebrajarse. ¿Qué hacía que él ocultase algo así de crucial? ¿Una amenaza que podría derribar todo lo que intentaban construir?
Una llamada entrante rompió el silencio, la pantalla iluminada con el nombre desconocido. Temió responder, pero algo en su interior le dijo que la verdad nunca llegaría fácil.
—¿Quién eres? —preguntó la voz al otro lado, ronca, urgente.
—Valeria —respondió con un hilo de voz—. Necesito que escuches, esto va más allá de nosotros.
La conversación se voló tensa, llena de evasiones y medias verdades, pero lo que quedó claro era que Santiago había entregado una parte de su alma a un desconocido con más poder del que ella podía imaginar.
Cada palabra desvelaba un peligrocito que les acechaba, no solo el riesgo de perderlo todo, sino la sombra alargada de una traición que podría devorar incluso su incipiente amor.
—¿Por qué me ocultaste esto? —la voz dentro de ella gritaba, pero afuera solo el eco respondía.
El clic seco del teléfono al colgar amplificó la soledad. Esa noche, Valeria no cerró los ojos. El peso de aquel secreto la aplastaba, y en la oscuridad la pregunta era más espesa que nunca:
¿Qué consecuencias traerá ese oscuro pacto para ambos?