NoveliqaBajo la Luna del Destino: El Alfa y Su Kader Eşi / El Poder Desconocido de Lira :0%
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Chapter 10

El Poder Desconocido de Lira

Capítulo 10 El Poder Desconocido de Lira

El silencio que siguió al estallido de tensión era un vacío tan denso que parecía absorber hasta el latido de los corazones. Kael permaneció inmóvil, con la mirada clavada en Lira, cuya figura temblaba bajo la luz plateada de la luna. El aire estaba viciado, cargado de una electricidad intangible que hacía vibrar la piel de todos los presentes.

Lira bajó la mirada, sus ojos reflejaban un torbellino de confusión y miedo. La manada entera sentía ese sutil cambio, un aura que nadie se había atrevido a nombrar hasta ahora.

"Kael..." susurró Saela, la segunda alfa, sus dedos rozando el brazo de Kael como buscando anclaje en lo tangible. "¿Qué fue eso?"

Kael respiró hondo, intentando ordenar sus pensamientos y contener la inquietud que crecía dentro de su pecho. Había sido el murmullo—no, más que un murmullo, un eco ajeno a todo lo que conocían—que surgió de Lira.

Lira se llevó una mano al pecho, como si intentara calmar un incendio que nació en sus entrañas. "No sé... No puedo controlarlo," dijo su voz rota, temblorosa pero cargada de una fuerza que nadie esperaba escuchar en ella. "Algo despertó."

Desde el fondo, Joren, el guardián de la manada, frunció el ceño, sus ojos rozaron la sombra que se refugió en la figura de Lira. "¿Eso no es posible. No con los Kader Eşi."

Otros susurros se esparcieron como viento frío: "¿Una habilidad oculta?", "¿Un poder ancestral?", "¿Una maldición?"

Kael se acercó a ella con cautela, sintiendo el peso de cada mirada alrededor. "Habla, Lira. ¿Qué sentiste exactamente?"

Ella cerró los ojos, respirando profundamente, como atravesando un muro invisible. De pronto, un temblor sacudió su cuerpo. Cuando los abrió, sus iris tenían un matiz iridiscente, bañados en un tenue brillo plateado.

Un leve temblor en la tierra sacudió la cabaña. Las llamas de la chimenea danzaron con furia.

—Lira—, llamó Kael sin apartar la vista—, ¿qué está pasando contigo?

La joven dio un paso atrás involuntario, como si un poder intangible la empujara hacia atrás. Su voz salió furiosa, mezclada con un torrente de emociones: "No es solo un poder. Es algo que no puedo descifrar ni controlar. Siento... como si almas antiguas corrieran por mis venas."

Un rugido lejano, gutural, reverberó entre los árboles. La manada congeló sus movimientos, el aliento entrecortado por la mezcla de miedo y alerta máxima.

"Eso no puede ser," masculló Kael, apretando los puños. "Lira, debes aprender a dominarlo. El enemigo está fuera, pero esta tormenta podría estar creciendo dentro de nosotros."

La noche afuera se hizo más densa. Una sombra pasó fugaz entre los árboles, casi imperceptible, pero suficiente para que todos los integrantes de Lunarcrest alzaran la mirada hacia la ventana.

El poder desconocido en Lira estaba despertando y con él, una irrupción de fuerzas que el Alfa temía pero no podía ignorar.

—¿Será esta fuerza nuestra salvación o nuestra destrucción?—, se preguntó Kael, mientras la luna, enorme y eterna, los observaba desde su trono de obsidiana.

Un golpe seco resonó en la puerta, seguido de un silencio que parecía crujir con promesas oscuras.

Lira, con las manos temblorosas, cruzó mirada con Kael.

—¿Quién será?— musitó, consciente de que nada volvería a ser igual.

La respuesta quedaba en la sombra, aguardando tras la madera gruesa y el destino tembloroso de la manada.

La puerta cedió lentamente con un chirrido cortante.

Y en esa apertura, bajo la luna del destino, se desataría la verdad que podría cambiarlo todo.