NoveliqaAscenso Prohibido: El Sistema Oculto de Poder / Códigos Olvidados y Revelaciones :0%
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Chapter 9

Códigos Olvidados y Revelaciones

Capítulo 9 Códigos Olvidados y Revelaciones

El eco del disparo aún vibraba en sus tímpanos cuando Alejandro sintió que el mundo se desplomaba a su alrededor. Oscuridad. Un hollín denso que empañaba su visión y ahogaba el rugido de sus pulmones desesperados. La voz, esa voz tan cerca e irreconocible, se desplazaba como un viento gélido entre las ruinas de su conciencia.

—¿Ahora quién mueve los hilos?—repitió, como un puñal clavado al corazón.

La penumbra se quebró abruptamente cuando sus párpados se abrieron con un destello metálico. No estaba en la calle ni en un callejón bañado en neón. Estaba en un contenedor de carga, reducido al mínimo espacio posible, su cuerpo estaba atado y frío, la tela de su camisa empapada en sudor y sangre.

El olor a moho y aceite antiguo colapsaba en un rincón oscuro al fondo del contenedor, apenas quebrado por un destello azul que resplandecía en el panel oxidado junto a la puerta.

—Esto no puede ser...—musitó Alejandro para sí, dejando que sus manos temblorosas exploraran las ataduras.

Era evidente que la batalla, ese juego de poder y balas, nunca había querido una resolución simple. Había sido una manicura lenta sobre su exposición. Pero, sorprendentemente, su sistema seguía activo. La pantalla flotante de su código secreto parpadeó, reactivando esos números y barras brillantes en su mente: su sistema no había muerto con el disparo.

Pero algo era diferente. Había una nueva línea, un texto que nunca antes había visto: “Códigos Olvidados Activados”.

Con una concentración que dolía, Alejandro logró desbloquear las ataduras con la punta de sus dedos, que aunque entumecidos, recordaban la urgencia del momento. La puerta del contenedor no cedía. Golpeó el metal con la palma abierta, resonando un choque sordo.

—¿Quién está ahí? —su voz era un filo entre el miedo y la rabia.

Desde fuera, la respuesta fue un susurro, empapado en misterio.

—Las piezas no son lo que parecen. El juego se extiende más allá del tablero que conoces.

Una silenciosa certeza se anidó en su pecho: aquella voz era la clave de algo que había ignorado hasta ahora. No era Evelyn. No era ninguno de los títeres habituales. Era alguien que comprendía los orígenes ocultos de su poder.

De repente, la pantalla de su sistema mostró un mapa virtual de complejos edificios interconectados con líneas rojas que parpadeaban, como nervios vivos bajo la piel de la ciudad. Pero lo que más llamó su atención fueron unos códigos—no sus estadísticas habituales—sino fragmentos de programación antigua entrelazados con símbolos arcanos.

“Sistema Alfa Programado para Despertar Códigos Prototipo,” leía una línea.

Alejandro inhaló profundamente, sintiendo cómo la presión en su garganta se convertía en una llama ardiente. Su sistema no era solo un don o una maldición inmediata; era un capítulo olvidado de algo más grande, mucho más peligroso.

Un zumbido electrónico reverberó en el contenedor. Un pequeño dispositivo holográfico apareció frente a él, proyectando un mensaje cifrado en letras plateadas que danzaban en el aire:

—“Atención: el protocolo Omega ha detectado un incremento en las anomalías dimensionales. La humanidad podría estar al borde de otro desastre.”

Las palabras golpearon a Alejandro como un martillo de acero. El pulso de la ciudad, el juego de poderes y portales, todo parecía un preludio para algo que nadie aún podía controlar.

La puerta se abrió de repente, arrojando una luz fría y blanca contra sus ojos cuando parpadeó con esfuerzo. Una figura se insinuó en la entrada, cubierta por una capa oscura que parecía absorber la luz. No era Evelyn, ni sus secuaces. Tenía una presencia que recordaba a un guardián, un vigilante silencioso.

—Necesitas saber—dijo la voz—que el sistema que posees es solo un vestigio de un código mucho más antiguo y complejo. No solo subes de nivel para sobrevivir. Estás destinado a reescribir las reglas que nos han mantenido atrapados.

Alejandro apretó los puños, cada palabra incrustándose en su mente como dagas.

—¿Quién eres? —exigió finalmente.

La figura bajó la capucha, revelando unos ojos que centelleaban con un brillo extraño, casi etéreo.

—Soy quien una vez intentó detener esto. Ahora, tú debes continuar. Pero cuidado… no todos quieren que ese código salga a la luz.

Antes de que Alejandro pudiera responder, un sonido metálico anunció que algo o alguien se acercaba. El vigilante retrocedió hacia las sombras, dejando un misterio que se tensaba en el aire como un cable a punto de romperse.

El joven marginado se levantó, su cuerpo tambaleante pero sus ojos encendidos con un fuego renovado. Sus dedos jugaron con el dispositivo holográfico, reafirmando el mensaje que ahora dictaba su destino: el equilibrio impuesto por Evelyn era apenas la superficie.

Algo más profundo, más antiguo, estaba despierto.

Y solo él podía enfrentarlo.

Un chasquido detrás de la puerta interrumpió la habitación, seguido por un pitido urgente en su sistema. Sin tiempo para prepararse, Alejandro vio cómo la sombra de una nueva amenaza emergía en el umbral.

El próximo nivel no era solo una batalla por poder. Era una guerra por el futuro de la humanidad.

Su corazón golpeó fuerte, consciente de que esta vez, el juego había dejado de ser un simple ascenso prohibido.

—Bienvenido, Alejandro—dijo una voz que reconoció al instante—. El sistema está despertando. Y soñar no será suficiente para salvarnos.

———

Continuará…