NoveliqaAscenso Prohibido: El Sistema Oculto de Poder / Un Aliado Improbable :0%
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Chapter 7

Un Aliado Improbable

Capítulo 7 Un Aliado Improbable

El eco atronador de la “Sombra Letal” comenzó a disolverse como humo entre los callejones húmedos de la ciudad. Alejandro sentía su cuerpo temblar, exhausto, las manos aún vibraban con esa energía oscura que parecía arrancarle pedazos de alma y aliento. El aire olía a ozono mezclado con un dejo metálico, como si las entrañas mismas de la urbe hubieran sangrado.

Respiró con dificultad, intentando recomponerse, pero su mente giraba en espirales caóticas. Diez minutos de pura tensión que pudieron haberse convertido en su tumba. Sin embargo, algo nuevo le quemaba en la piel, una sensación punzante de que estaba más cerca, mucho más cerca de aquello que Evelyn quería guardar a toda costa.

Sus pasos vacilaron mientras avanzaba, esquivando charcos oscuros que reflejaban luces de neón parpadeantes. En su bolsillo, el dispositivo de coordenadas vibraba con insistencia. Había conseguido una pista. Una dirección; una promesa disfrazada de misterio: “Busca la verdad donde menos la esperes.”

Era todo lo que tenía. Y era poco.

Al doblar la esquina, un murmuro suave cortó el silencio eléctrico. Una figura encapuchada emergió de las sombras, sus ojos brillaban con una luz extraña, casi etérea, reflejando la mezcla imposible entre miedo y decisión.

—Alejandro Rivas —dijo la voz, ronca, quebrada, como si estuviera al borde de algo—. No esperaba verte aquí.

Alejandro se tensó, su mano rozando instintivamente la empuñadura oculta bajo su chaqueta. Pero la figura alzó una mano en señal de paz.

—No soy tu enemigo —continuó la voz—. De hecho, creo que podemos ayudarnos.

El joven dio un paso adelante, el frío aumentaba, y con él, la sensación de que estaba entrando ya en terreno desconocido.

—¿Quién eres?

El encapuchado se quitó la capucha con un gesto brusco, revelando un rostro marcado por años de tormenta: cicatrices que contaban historias, una mirada que no sólo había visto monstruos afuera, sino dentro mismo del alma humana.

—Me llamo Marcos. Y si quieres sobrevivir a esto, vas a necesitar algo más que un sistema secreto.

La tensión en el aire se espesó, como el preludio a una tormenta salvaje. Alejandro clavó su mirada en aquel hombre que parecía tener secretos enterrados bajo montañas de silencio.

—¿Por qué debería confiar en ti?

Marcos sonrió con tristeza, su voz bajó a un susurro apenas audible.

—Porque conozco a Evelyn.

Esa palabra —Evelyn— desgarró un hilo en la mente de Alejandro. El nombre que había estado persiguiendo como sombra punzante, la adversaria invisible e implacable.

—¿Qué sabes de ella? —preguntó, deseando unas respuestas que su propio corazón temía.

Marcos miró alrededor con paranoia, sus pupilas dilatadas escaneando el entorno como si alguien pudiera estar escuchando. Luego se acercó, y con un gesto teatral de gravedad, soltó la bomba que retumbó en el silencio de la noche.

—Evelyn tiene un pasado que nunca ha querido que descubran. Un pasado oscuro, lleno de dolor y traición. Algo que la transformó en la mujer implacable que ahora controla todo.

Un escalofrío recorrió la espalda de Alejandro. La figura imponente que siempre veía como un monstruo; ahora, ¿podría ser sólo una víctima de su propia historia?

—¿Qué clase de pasado? —la voz de Alejandro se quebró entre la incredulidad y la necesidad.

Marcos bajó la mirada, su voz se volvió un suspiro roto…

—El tipo de secreto que podría derrumbar su imperio… o destruir la tuya antes siquiera de que empieces.

Un ruido metálico a lo lejos los interrumpió. Alejandro giró la cabeza justo a tiempo para ver una sombra moverse rápido, demasiado rápido.

—No hay tiempo —escupió Marcos—. Te contaré todo, pero no aquí. Ven conmigo.

El pulso de adrenalina se disparó en las venas de Alejandro, las calles parecían encogerse, el aire vibraba con amenazas que no se veían.

Su instinto le gritaba que aquello era una trampa, pero también sabía que sin esa información estaría condenado a pelear sin saber con qué.

Con un último vistazo a la ciudad que parecía absorberlo con su manto de luces y secretos, Alejandro asintió.

—Vamos.

Los dos se adentraron en la noche como sombras fugaces, y el destino comenzó a escribir con tinta roja el próximo capítulo de un juego demasiado peligroso.

Porque detrás de la figura de Evelyn, no solo había una enemiga implacable.

Había heridas que sangraban en silencio.

Y Alejandro estaba a punto de descubrirlas.

———

Continuará…