NoveliqaAscenso Prohibido: El Sistema Oculto de Poder / Habilidad Desbloqueada con Riesgos :0%
Log in

Chapter 6

Habilidad Desbloqueada con Riesgos

Capítulo 6 Habilidad Desbloqueada con Riesgos

El silencio reinaba después del peso de esas palabras no pronunciadas, como si la misma habitación contuviera el aliento al borde de la ruptura. Alejandro cayó de rodillas, el corazón martillándole en el pecho con una fuerza que parecía querer atravesar su caja torácica.

Su respiración era errática. Podía oír el eco sordo de sus propios latidos, un tambor furioso que le retumbaba en los oídos, como si el mundo a su alrededor se hubiera reducido al estrecho marco de aquella habitación.

La fría oscuridad parecía agitarse en remolinos invisibles, susurrando amenazas apenas audibles. Y entonces, la pantalla translúcida de su sistema secreto apareció flotando frente a él, irradiando un brillo eléctrico tan intenso que le cegó por un instante.

Un mensaje apareció con rapidez, rompió el silencio con una voz mecánica, neutra, pero que llevaba implícita una advertencia que heló la sangre de Alejandro.

—Habilidad desbloqueada: Dominio de la Sombra Letal. —El tono era inmutable, sin emoción, pero Alejandro sintió cómo cada palabra se clavaba en su piel como un alfiler candente. —Advertencia: El uso de esta habilidad atraerá enemigos de alto nivel con capacidades superiores. Usar con precaución.

Los caracteres luminosos parpadeaban, y en su reflejo, los ojos de Alejandro se agrandaron por la mezcla de emoción y pavor. Su cuerpo, aún tembloroso, comenzó a absorber una energía que nunca antes había sentido. Como una corriente invisible que le ascendía por la médula, una sombra intangible que crecía dentro de él.

Respiró hondo, tratando de poner orden en el caos de sensaciones. La infección del miedo solo aumentaba cuando recordó las amenazas no veladas de Evelyn Mora: vigilancia implacable, control absoluto... y ahora el peligro de esa habilidad era doble, no sólo el poder sino también la persecución que traería.

Las paredes de la habitación parecían cerrarse con cada segundo que pasaba, la presión se volvía casi insoportable. Alejandro se levantó con esfuerzo, notando que cada músculo vibraba con una electricidad nueva. No podía apartar la mirada de la pantalla flotante donde la descripción de su nuevo poder no dejaba lugar a dudas:

“Domina las sombras, conviértelas en armas letales y desaparece en su manto. Pero quien controle la sombra, también siente la persecución del abismo.”

La metáfora se hizo tangible. Un funcionamiento oscuro y peligroso que había acabado de adquirir, un nuevo escalón en un juego donde cualquier error era letal.

Algo en su interior gritaba que debía probar esa fuerza, sentirla. La curiosidad era un filo afilado que le cortaba en lo profundo. Con un pulso firme, extendió su mano y, casi sin pensarlo, dejó que la sombra que ahora le pertenecía fluyera desde la punta de sus dedos.

El aire se espesó, se enfrió; la luz parecía retorcerse y retroceder bajo aquel manto oscuro que se infiltraba en cada rincón de la habitación. Alejandro sintió el cosquilleo en la piel como un roce invisible, la sombra obedecía sin resistencia.

Un destello fugaz cruzó por la esquina de sus ojos. Algo, alguien, vigilaba.

—No estás solo —susurró una voz que pareció emanar del mismo aire, baja, cargada de promesas y de amenazas.

El joven se giró de inmediato, buscando un origen, pero no había nadie visible, sólo el eco de aquella frase enterrada en el silencio. El sistema parpadeó de nuevo—un segundo aviso apareció, esta vez acompañado por un índice que parecía señalar un punto en el mapa de la ciudad—

“Enemigos detectados, rango de amenaza: ultrasecreto. Precaución máxima.”

Alejandro apretó los puños, su cerebro trabajando a mil por hora. Esa habilidad no era un regalo, era una cadena con un anzuelo mortal. Sin embargo, no pudo reprimir una sonrisa, tensa, pero cargada de una determinación que quemaba más que ese frío letal:

—Si quieren guerra... la tendrán.

De repente, la puerta principal se cerró de golpe. Un sonido seco, metálico, que reverberó en la estructura del edificio como un ultimátum. El frío de la sombra se volvió tangible, como si la oscuridad misma se espesara en la habitación.

Desde el sistema, una nueva notificación interrumpió el momento:

“Alerta crítica: presencia hostil detectada, múltiples objetivos convergen hacia tu ubicación. Confirmada la participación de unidades elite bajo órdenes directas de Evelyn Mora.”

La sangre se le heló, y por un instante, el mundo pareció oscurecerse más allá de sus ojos, como si las sombras le recordaran que había despertado a un monstruo que no sólo estaba dentro de él.

El ruido de pasos apresurados comenzó a escucharse por el pasillo: un latido creciente que se hacía más intenso, más amenazante.

Alejandro se preparó, el pulso firme y la adrenalina golpeando como un trueno contenido. Las sombras en sus manos se condensaron, brillando con un fulgor negro que drenaba la luz.

El destino, un juego de poder y supervivencia, estaba a punto de revelar su siguiente carta...

Y Alejandro Rivas estaba listo para jugarla.

—Que vengan.

Unos golpes fuertes resonaron a la entrada, seguidos por voces bajas, calculadas, impidiendo cualquier duda:

—¡Al descubierto!

—Ejecuta el protocolo Evelyn —mandó una voz grave y autoritaria—. Ese joven no puede superar el nivel.

Alejandro sintió cómo la sombra se convertía en filo en su brazo, y todo su ser se tensó para el momento en que la puerta fuera derribada.

El sistema parpadeó por última vez antes de que las figuras entraran al lugar:

“Uso de la habilidad ‘Dominio de la Sombra Letal’ activado. Tiempo límite estimado: 10 minutos. Representa la última barrera de defensa.”

El destino se sellaba en un pulso frenético.

La noche acababa de encenderse en llamas negras.

———

[Fin del capítulo 6]