NoveliqaAscenso Prohibido: El Sistema Oculto de Poder / La Traición del Mentor :0%
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Chapter 4

La Traición del Mentor

Capítulo 4 La Traición del Mentor

La sombra avanzó, su silueta difusa se volvió nítida al instante. Alejandro la reconoció al verla a unos pasos: era León, uno de sus mentores más confiables, el hombre que lo había guía­do en los primeros niveles del sistema. Pero algo en su mirada, un brillo extraño, no encajaba.

—No debiste seguirme hasta aquí —murmuró León, apretando la mandíbula, su voz baja, áspera, pero con un filo que cortaba el aire cargado del callejón.

Alejandro sintió cómo sus dedos se cerraban en puños. El frío de la noche martillaba en su nuca, mientras un sudor helado le recorría la espalda. La intuición rodaba en su pecho como un tambor, anunciando que algo se rompía.

—¿Por qué? —preguntó Alejandro, intentando controlar el temblor que se alzaba en su voz.— Pensé que estaba contigo. Que… me apoyabas.

León dio un paso adelante, y por un instante, su mirada pareció vacilar, pero la máscara fue rápida en reaparecer. No hubo piedad en su expresión.

—No se trata de ti, chico. Se trata de algo mucho más grande. Tú solo eres una pieza más en este tablero.

El ruido sordo de pasos retumbó detrás de ellos. Alejandro giró la cabeza, pero solo encontró el eco oscuro del callejón. Todo olía a traición.

—¿Qué quieres decir? —suplicó Alejandro, buscando desesperadamente una rendija de sinceridad.

León se acercó, pero no para consolar. Sus ojos brillaban con una mezcla de desafío y cansancio, como si llevara un peso demasiado grande para un hombre solo.

—El sistema que usas, ese que tú crees que es tu salvación, no es lo que parece. Hay fuerzas detrás que ni siquiera imaginas. Y yo... yo no puedo dejar que sigas adelante.

Un golpe seco vibró en el aire, y por un instante, Alejandro pensó que León iba a atacarlo. Pero en vez de eso, el hombre retrocedió un paso, la expresión envuelta en sombra.

—Hay alguien vigilando, Alejandro. Si no me voy ahora, no sobreviviré para contártelo.

Antes de que Alejandro pudiera reaccionar, León desapareció entre las sombras del callejón, dejándole solo el eco frío de una advertencia que ardía en su mente.

—¿Qué haces? —gritó Alejandro, pero solo respondió el silencio cavernoso de la noche.

Las luces lejanas del distrito vibraban, pero para Alejandro todo había quedado rígido en el tiempo, atrapado en una pregunta que quemaba la garganta: ¿en qué lado estaba realmente su mentor?

No había tiempo para lamentarse. Esa traición volcaba su mundo, pero también abría una puerta peligrosa. Si León estaba en contra suyo, y si el sistema oculto no era lo que parecía… ¿de quién debía fiarse entonces?

Un ruido detrás lo hizo girar de nuevo. Esta vez, un mensaje luminoso apareció flotando en el aire, justo donde León había estado minutos antes. Alejandro frunció el ceño, la pantalla holográfica vibraba con un solo texto:

“Confía en nadie. La verdad duele.”

Y justo antes de que pudiera estudiar mejor el mensaje, un estruendo lejano sacudió el callejón. Algo se acercaba. Algo que no venía a negociar.

Alejandro apretó los dientes y dio un paso adelante. Las calles futuristas se convirtieron en su campo de batalla mental y físico, donde viejas lealtades se rompían y nuevas amenazas se escondían detrás de cada sombra.

Pero el mayor golpe era invisible, enterrado en el silencio que dejó León al desaparecer. Un silencio que gritaba: la verdadera guerra apenas comenzaba.

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[Fin del capítulo 4]