Chapter 15
Capítulo 15 El Enemigo Dentro
El silencio tras la amenaza pendía en el aire como un látigo invisible, cortante, que hizo que Alejandro sintiera un escalofrío recorrer su espalda. Las luces vacilaron unas fracciones de segundo más, como si el mismo edificio dudara en sostener el peso de aquella presencia que ahora oscilaba entre ellos, una sombra hecha carne y malevolencia.
La figura se perfiló con una sonrisa torcida, la expresión más peligrosa que Alejandro había visto jamás. Sus ojos, dos pozos oscuros que parecían absorber todo rastro de luz y esperanza, se toparon directamente con los suyos.
—¿Creían que podían jugar sin renunciar a algo? —repitió con voz que goteaba veneno—. Lamentablemente para ustedes, la partida apenas comienza.
Un sudor frío le perló la sien a Alejandro mientras sus músculos se tensaban, cada fibra lista para un estallido de acción, pero el peso de lo imprevisto los mantenía paralizados.
De pronto, un leve zumbido emergió desde las sombras, apenas perceptible, como un suspiro eléctrico. Alejandro giró instintivamente y ahí estaba: Rafael. Su mentor, desaparecido durante semanas, con el rostro demacrado, ojeroso, pero vivo. Su llegada fue una tempestad contenida que agitó el ambiente en mil fragmentos.
—No... —jadeó Alejandro, incrédulo—. ¿Rafael? ¿Cómo es posible?
El hombre avanzó con paso lento, su chaqueta llena de polvo y cicatrices del tiempo, pero su mirada mantenía la misma intensidad de aquel día que le había presentado el sistema.
—He estado observando —susurró Rafael—. La amenaza no es solo ella.
El grupo contuvo el aliento mientras Rafael se reclinaba contra la pared, apoyando la mano temblorosa.
—Este sistema… —dijo, deslizando su mano por un holograma invisible que nadie más parecía ver— …no es único. No es exclusivo. Hay más. Sistemas ocultos, como el tuyo, Alejandro, repartidos por todo este laberinto que llaman realidad. Nosotros somos solo piezas en un tablero mucho más oscuro.
Una punzada de incredulidad luchó contra la lógica en el pecho de Alejandro. ¿Más sistemas? ¿Quién los creaba? ¿Y por qué?
—¿Y esa mujer? —preguntó él, con la voz tensa—. ¿Es parte de ese juego también?
Rafael ladeó la cabeza, una sombra de tristeza pasando por sus ojos.
—Evelyn Mora no solo quiere el poder... ella quiere controlar el destino de todos. Los portales. Los monstruos. Cada sistema. Si rompe el equilibrio… el caos será inimaginable.
Un golpe seco resonó contra el suelo de la sala, cortando la conversación. Alejandro se giró justo a tiempo para ver cómo la figura que había emergido segundos antes se desvanecía en un torbellino de oscuridad, dejando solo una estela de aire frío y la promesa de un enemigo que no se rendiría.
Las palabras de Rafael caían como piedras en el mar turbulento de la mente de Alejandro.
—Entonces… ¿qué hacemos?
El mentor cerró los ojos un instante, respirando con dificultad.
—Primero sobrevivir. Después, descubrir quién mueve los hilos. Porque si crees que solo tú puedes “subir de nivel”, te estás engañando.
El aire se espesó nuevamente, y una alerta roja comenzó a parpadear en las paredes del edificio. Algo estaba llegando. Algo peor que todo lo que habían enfrentado.
Y en ese momento, Alejandro supo que lo peor aún no había comenzado.
Continuará…