NoveliqaAscenso del Exiliado: Sistema de Poder Oculto / Alianza Inesperada :0%
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Chapter 16

Alianza Inesperada

Capítulo 16: Alianza Inesperada

Un silencio abrupto. Sólo el leve eco del cuerpo desplomándose sobre el frío suelo de la azotea, como una cicatriz sonora que cortaba la noche implacable.

Elian Draven quedó paralizado, la respiración atrapada entre su pecho y garganta. Apenas tuvo tiempo de girarse cuando otra sombra emergió del borde del edificio. La ventaja de la oscuridad protegía su identidad, sus movimientos, su velocidad: era un movimiento calculado, mortal.

El hombre o mujer que descendió del abismo llevaba una armadura oscura, casi materializada de la noche misma. Un ligero brillo en su visor anticipaba la amenaza inmediata.

—No tenemos tiempo, Elian —susurró una voz de acero templado, cargada de urgencia—. Darius está movilizando a sus bestias. Si no salimos de aquí, morirás solo.

Elian apretó los puños, cada músculo en guardia, los sentidos en alerta máxima. Su pulso latía en el umbral del descontrol.

—¿Quién eres? —preguntó entre dientes, la furia coagulándose en cada sílaba—. ¿Por qué debería creer en ti?

—Puedo matarte —respondió con frialdad calculada—, pero eso no me interesa ahora. Sé que Darius nos ha puesto un precio a ambos.

El silencio volvió a envolver la escena, denso y pesado como una neblina que amenaza con asfixiar. Fuera, en la ciudad, las sirenas comenzaron a resonar; una tormenta se avecinaba, no sólo de acero y fuego, sino de poder. Darius estaba avanzando sus piezas.

Un ruido sordo irrumpió desde el perímetro de la azotea: pasos rápidos, decisivos.

—No hay opción —murmuró Elian, la razón tomando control sobre la ira hirviente—. Si queremos sobrevivir, necesitamos aliados, aunque el enemigo vista piel de amigo.

El hombre oscuro asintió, un gesto que rompió por un instante la máscara implacable.

—Soy Kael Vorn. Solía cazar a Darius antes de que él me cazara a mí. Ahora, juntos, podemos quebrar su reinado.

Elian sintió que la tensión en sus hombros cedía apenas un poco, aunque las sombras internas —la desconfianza, la traición, el pasado oscuro de Kael— volvían a afilar la amenaza entre los intentos de entender la urgencia de aquel encuentro.

—¿Y qué garantías tengo? —exigió, la voz baja, casi un gruñido.

—No las tienes. Solo esta: ahora mismo, nuestros enemigos te buscan a ti y a mí, para acabar con nosotros antes de que podamos tomar la ofensiva.

Un tercer paso, más pesado, interrumpió la conversación. Dos figuras emergieron en el borde opuesto de la azotea, portando rifles de pulso y ojos que destellaban con la intención de matar.

Elian y Kael se lanzaron a cubrirse tras un ducto de ventilación oxidado. El aire se volvió denso, cargado de la electricidad de la batalla inminente.

—¿Listo para lo imposible? —preguntó Kael, su voz contraponiéndose al estallido rítmico de disparos.

Elian asintió sin dudar.

Los atacantes abrieron fuego, proyectiles que rasgaron el metal, y la noche explotó en destellos crepitantes.

Ambos respondieron con una sincronía inesperada: Kael descargó una lluvia de golpes precisos, derribando a uno, mientras Elian conjuraba un poder oculto, una llama azul que envolvía su puño, arrasando la segunda amenaza en una explosión de energía pura.

—No es solo la fuerza —jadeó Elian, recuperando equilibrio—. Es saber cuándo y con quién luchar.

Kael lo contempló por un instante, una sombra de sorpresa cruzando su rostro.

—Tal vez estemos ante algo más que un exiliado. Tal vez seas la clave para derribar a Darius.

—O la única bala que queda antes de caer —replicó Elian, mirando hacia el horizonte urbano, donde una tormenta de neón y acero insinuaba la batalla final.

La ciudad respiraba bajo sus pies; sus secretos amenazaban con devorarlos.

—Entonces, ¿haremos esto juntos? —preguntó Kael, extendiendo la mano.

Elian dudó una fracción de segundo; la sombra de la traición aún lo acechaba.

Pero mientras la oscuridad se espesaba y los rostros de viejos enemigos comenzaban a emerger en cada esquina, supo que no había vuelta atrás.

¿Podría confiar en alguien que hasta ayer buscaba su muerte?

Un golpe seco resonó en el metal cercano.

Alguien más se acercaba.

Elian y Kael se miraron, la alianza sellada en un instante de peligro compartido.

La guerra apenas comenzaba.

[FIN DEL CAPÍTULO 16]