Noveliqa EmblemNoveliqa✦
Explorar
Clasificaciones
Biblioteca
Iniciar sesión
NoveliqaNoveliqa

Lee novelas y cómics web cuando quieras — romance, venganza, fantasía y más.

Enlaces Rápidos

  • Inicio
  • Descubrir
  • Recompensas
  • Blog

Recursos

  • FAQ
  • Contacto
  • Mi cuenta

Mantente al día

Recibe nuevos capítulos y ofertas exclusivas en tu bandeja de entrada.

© 2026 Noveliqa. Todos los derechos reservados.

Política de privacidadTérminos de servicioPolítica de cookies

Grandes historias, capítulo a capítulo.

NoveliqaContratos de Amor y Poder / Un matrimonio por conveniencia :0%
Iniciar sesión

Capítulo 1

Un matrimonio por conveniencia

El ruido sordo de la lluvia golpeaba los vidrios del despacho mientras Isabela Duarte miraba a través del ventanal, contemplando la ciudad que nunca dormía. Luces parpadeantes, reflejos distorsionados, un mar de sombras brillantes donde las promesas de riqueza y poder se entrelazaban en un juego siniestro.

Apenas podía escuchar lo que le decía Alejandro Salazar, sentado enfrente con esa mirada implacable, casi fría, que había heredado de su familia millonaria. Pero no necesitaba oírlo para entender la magnitud de la propuesta.

—Isabela —comenzó él con voz grave, lenta, midiendo cada palabra—, este matrimonio no es para enamorados. Es un contrato. Dos mundos que se unen para beneficio mutuo. Tú proteges a tu familia, y yo aseguro la lealtad que necesito.

Ella apretó los labios, sintiendo cómo el nudo en su garganta se hacía más apretado. La oferta era clara: deshacerse de la pobreza que la aplastaba desde la infancia, salvar la tienda de joyas que su madre había levantado con sudor y lágrimas y asegurar un futuro para sus hermanos. Pero el precio era alto.

—¿Y qué hay de mí? —la voz tembló, aunque la sonrisa en sus labios era firme, casi una máscara—. ¿Qué gano yo con este acuerdo?

Alejandro mantuvo sus ojos fijos en ella. La luz blanca del escritorio caía sobre sus manos entrelazadas:

—Control. Acceso. Seguridad. Y una vida que quizá siempre has soñado pero que never te atreviste a buscar.

Isabela miró el contrato extendido sobre la mesa. Las palabras legales, frías y despiadadas, gritaban la realidad que se avecinaba. No era solo su firma. Era la condena a vivir bajo vigilancia, bajo reglas que quizá nunca entendería.

Sabía que su familia era su debilidad y su fuerza. Allí, en la sombra, toda su esperanza se aferraba a ese momento. Cerró los ojos un instante, se imaginó la casita pequeña de su infancia, las voces de sus hermanos preguntando cuándo dejarían de luchar por algo tan básico como comer. El rostro cansado de su madre, que le confesaba por teléfono que la deuda amenazaba con romperlas.

Con un movimiento decidido, estiró la mano y tomó la pluma.

—Lo firmo —dijo con voz clara, sosteniendo la mirada de Alejandro—. Por ellos, todo esto vale la pena.

La lluvia golpeaba ahora con más insistencia. Afuera, el mundo seguía girando, ajeno a la alianza que acababa de sellarse en aquella oficina alta y silenciosa.

Alejandro esbozó una sonrisa fugaz, esa que solo se mostraba cuando había conseguido lo que quería.

—Bienvenida a la familia, Isabela.

Mientras la tinta impregnaba el papel, un frío inexplicable recorrió su espalda. Nadie sabía, nadie podía imaginar, lo que ocultaba detrás de esa sonrisa. Un secreto que, si se descubriese, podía destruir mucho más que aquel matrimonio.

Desde la penumbra de la habitación, un mensaje vibró en su teléfono. Tres palabras que nunca debieron llegar:

“Te estamos mirando.”

Isabela limpió una gota de lluvia que había quedado en su cabello y recordó que, en el juego del poder y el amor, la verdad era el arma más peligrosa.

Y ella estaba lista para usarla.